Corre el año 1910 y la Revolución Mexicana se encuentra en su punto más álgido. Archibaldo de la Cruz es apenas un niño de ocho años, soberbio y engreído que se divierte maltratando a sus padres y a la corte de niñeras que lo atienden. Cierta noche, con el objetivo de que se vaya tranquilo a la cama, una de sus niñeras decide inventar una historia sobre una antigua caja musical que Archibaldo conserva como su mayor tesoro. Según la niñera (Leonor Llausás), dicha caja había construida por un genio a petición de un rey, quien le pidió que tuviera el poder de hacer que falleciera la persona que él desease cada vez que hiciera la funcionar. Archibaldo arrastrado por su curiosidad, abre la caja al mismo que una bala perdida impacta a su niñera quien fallece en el acto. Convencido que él ha provocado la muerte de la joven, se queda contemplando atónito como un hilo de sangre recorre las piernas de su niñera, cuyo portaligas queda al descubierto. Este suceso es el motor de los acontecimientos narrados en la cinta del director Luis Buñuel, “Ensayo de un Crimen” (1955), la cual está basada en la novela del mismo nombre del dramaturgo Rodolfo Usigli. Originalmente sería el actor Ernesto Alonso quien mostró interés en llevar la novela de Usigli a la pantalla grande, con el objetivo de coprotagonizar la adaptación junto a su amiga Miroslava Stern bajo las órdenes de Buñuel, quien en ese entonces estaba radicado en México.

Con respecto a la gestación del proyecto, Buñuel señalaría en una oportunidad: “Había una crisis económica del cine y el sindicato se decidió a producir películas en cooperativa. El actor Ernesto Alonso me dijo que podríamos filmar la novela de Usigli bajo ese sistema. Me interesaban algunos elementos del libro: la obsesión, la vocación de asesino frustrada. Empecé a adaptarlo en compañía del autor, pero dejamos de hacerlo a los quince días, porque Usigli no permitía la menor variación de su texto. Cuando vio la película terminada se quejó en una asamblea del sindicato. Pero salí absuelto, porque en los créditos yo había puesto ´Inspirada en…´O sea no pretendía haber hecho una transcripción exacta del libro, sino una obra diferente que partía de él para desarrollar determinados elementos a mi manera.” Eduardo Ugarte, antiguo colaborador de Buñuel en su etapa de Filmófono, sustituiría a Usigli quien no podía ocultar su amargura por lo sucedido con su obra. “Buñuel no me quiso enseñar la película hasta que estuviese totalmente terminada, y ni siquiera pude verla antes del estreno… Mi desilusión fue completa. Esa no era mi novela. Luis se portó muy mal, y el pobre de Ugarte también. La falsificación llegó a tal punto que cambió, sin ninguna razón, el apellido de mi héroe (Archibaldo Burns) por el de Archibaldo de la Cruz. Siempre ese instinto absurdo de recurrir a imágenes católicas, de la misma manera que hizo intervenir a unas monjas, que mueren de una manera trágica y totalmente gratuita. Hay un Buñuel bueno y un Buñuel malo. Y a mí me tocó el Buñuel malo.”

En “Ensayo de un Crimen”, que es lo más cerca que el cineasta español Luis Buñuel estuvo de dirigir un thriller de suspenso, Archibaldo de la Cruz (Ernesto Alonso), uno de los hombres más influyentes y respetados de México, se presenta en el despacho de un juez (Armando Velasco) para declararse culpable de la muerte de una monja, la que intentando huir de sus amenazas, terminó cayendo por el hueco del ascensor. El juez atónito ante semejante declaración, sin creer una palabra de lo que le ha contado Archibaldo, le pide que se retire del recinto y se vaya a su casa a descansar, pero ante la insistencia del hombre no tiene más remedio que solicitar que ingrese un oficial a quien le pide que comience a tomar nota de la confesión del presunto asesino. Sin embargo, para sorpresa del juez, lejos de explicar lo acontecido con su supuesta víctima, Archibaldo comienza su relato remontándose a su niñez donde ocurrió un hecho terrible que lo marcó para el resto de su vida. Pese a que la película respeta el tema central de la novela, la cual básicamente se presenta como un historia de amor, obsesión y muerte, Buñuel y Usigli tenían visiones distintas sobre cómo la Revolución había marcado al pueblo mexicano. Por un lado estaba Usigli que consideraba que el movimiento socio-político había generado un trauma en el inconsciente de los mexicanos, mientras que Buñuel en cambio pensaba que la Revolución solo era el telón de fondo que servía como pretexto para encubrir los deseos ocultos del hombre, especialmente uno de los tabúes de la sociedad: la relación entre el sexo y la muerte. 


Después de la muerte de su niñera y una vez que logra recuperar su vieja caja musical de una tienda de antigüedades, Archibaldo intenta asesinar a cuatro mujeres sin mayores resultados. “La asesinaría con mucho gusto,” le dice Archibaldo a un hombre en un casino en relación a Patricia Terrazas (Rita Macedo), una atractiva mujer increíblemente estridente que acaba de abandonar el lugar en compañía de su marido (José María Linares-Rivas), con quien mantiene una relación tirante. Luego de intentar seducirlo en dos oportunidades, Patricia invita a Archibaldo a su casa. Cuando el protagonista se dispone a cortarle el cuello con una navaja de afeitar, llega su marido al domicilio frustrando sus macabros planes. Irónicamente, eventualmente Patricia es encontrada muerta con su garganta cortada en lo que parece ser un suicidio. Poco después Archibaldo conoce a Carlota Cervantes (Ariadna Welter), una mujer que aparenta ser sumamente religiosa y que dice ser virgen. Su supuesta pureza lleva al protagonista a pensar que puede ser la persona indicada para rescatarlo de los deseos homicidas que alberga en su interior. Sin embargo, la mujer resulta ser una hipócrita que no solo mantiene una relación con un hombre casado, sino que además acepta contraer matrimonio con Archibaldo con el único objetivo de quedarse con su dinero. Será tras enterarse de la verdad que el protagonista comenzará a fantasear con la idea de pegarle un tiro mientras ella esté orando, pero lamentablemente para sus pretensiones alguien nuevamente se le termina adelantando.

forma paralela a su relación con Carlota, Archibaldo fija su atención en una mujer llamada Lavinia (Miroslava Stern), una modelo de maniquíes y guía turística a la cual conoce primero en una tienda de antigüedades y luego en un bar. Cuando eventualmente Archibaldo convence a Lavinia que visite su casa, su plan es estrangularla y luego incinerarla en un horno, pero es interrumpido por un grupo de turistas que contrataron los servicios de la mujer. Antes de retirarse, Lavinia le comenta a Archibaldo que no puede volver a verlo porque está por contraer matrimonio con otro hombre, frustrando nuevamente los planes del incompetente asesino en potencia. Con respecto al comportamiento del protagonista, en el libro “Buñuel por Buñuel” del escritor Tomás Pérez Turrent el cineasta señala: “Archibaldo no es un psicópata, sino más bien un hombre a quien las cosas no le resultan, o le resultan mal. Él desea asesinar, pero alguien se le adelanta en hacerlo, o las víctimas se mueren antes. Es un hombre bastante cuerdo, pero quiere realizar su sueño, su obsesión, como otros quieren escalar los Alpes o lograr la más exquisita planta de jardín. La caja de música libera su imaginación, lo hace volver a su infancia, a ciertas relaciones agradables en relación con la muerte de otra persona… La música de la caja excita a Archibaldo porque está ligada a un recuerdo infantil de erotismo y muerte, a aquella ocasión en que vio caer muerta a su institutriz, con los muslos ensangrentados…”


A través de las aventuras de Archibaldo de la Cruz, Buñuel trata temas centrales como la posesión, la represión, la hipocresía de la burguesía, el conflicto del protagonista con sus principios, su moral y su fe, sin olvidar las intrigas femeninas que contribuyen en gran parte a la confusión entre víctimas y villanos a lo largo del film. Con respecto a esto último, en muchas de las películas de Buñuel las protagonistas femeninas suelen caer en dos categorías: la puta y la virgen. En el caso de la primera, el encuentro con ella suele llevar al protagonista a un destino fatalista; en el caso de la segunda, se trata de una mujer sumisa y dócil. A primera vista, en “Ensayo de un Crimen” el protagonista se ve confrontado con ambas antípodas del carácter femenino, la mujer sumisa (Carlota) y la mujer fatal (Lavinia y Patricia), pero como se revela a lo largo de la cinta nada es lo que aparenta ser. Los tres personajes femeninos resultan ser complejos y ambiguos, tan ambiguos como el comportamiento del protagonista según declaraciones del mismísimo Buñuel; “Archibaldo quiere matar… Posiblemente matar lo libere desde el punto de vista sexual, pero si llegara a matar realmente, no se sabe lo que haría a continuación. Es un asesino. Pero evidentemente, también le gusta la frustración, la adora. Busca matar a una mujer y falla. Intenta matar a otra y vuelve a fallar. Se diría que desea fallar, para volver a intentar. ¿Lo hace por liberarse? Quizá lo haga por todo lo contrario. Sé que esto parece oscuro. A mí me atrae oscuridad en un personaje. Si ustedes intentan construir un personaje muy racionalmente, ese personaje no tendrá vida. Debe haber una zona de sombra.

“Ensayo de un Crimen” es una producción que pese tener una estructura compleja al no estar narrada de manera cronológica, no resulta difícil de seguir ni tampoco resulta tediosa gracias a que Buñuel se limita a incluir solo lo estrictamente necesario para el correcto desarrollo de la historia y sus personajes. La película también se ve enriquecida por las correctas actuaciones del elenco participante, y por diversos aspectos técnicos como la dirección de fotografía de Agustín Jiménez y la banda sonora del compositor Jorge Pérez. En su momento se criticó bastante el “final feliz” de la cinta, aunque para Buñuel el clímax de la historia tenía una lectura absolutamente diferente; “Me han criticado mucho ese «happy end». Pero es un poco como el final feliz de ´Susana´. Archibaldo tira la caja de música al lago, se va caminando y encuentra a Lavinia. Su primer impulso (el instinto criminal) es matarla, pero se arrepiente, la toma del brazo y se van, felices. Ahora bien: el espectador puede preguntarse qué va a suceder con Lavinia. Posiblemente Archibaldo la mate, una hora después. Porque en realidad nada indica que él haya cambiado.” “Ensayo de un Crimen” es una farsa llena de humor negro que resulta ser tan inquietante como fascinante, la cual se estrenaría con gran éxito en distintos países, provocando un giro en la carrera de Buñuel quien emigraría a Francia donde realizaría sus trabajos más aclamados.

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